“El problema es que solemos limitar nuestra capacidad de acción -y de innovación- porque primero juzgamos si es posible o no lograr esto que estamos por declarar”

Los niños declaran primero la acción que desean emprender y luego analizan posibilidades. Por ejemplo, un niño le dice a otro niño: “vamos a jugar” y luego ambos encaran si es posible o no, si cuentan con los permisos, con los juguetes o lo que necesiten para lograr su cometido. Sin embargo, la #declaración ya está hecha. Y es potente. 

Esto no es casual. Los adultos vamos anteponiendo el análisis de #posibilidades a nuestros deseos, sueños o anhelos. Solemos encontrar primero los motivos por los cuales no podemos encarar ciertas acciones. Algo así como: “no puedo irme de viaje porque tengo cosas que terminar así que ni si quiera lo pienso”. 

Claro, esto no ocurre con todos los adultos. Los líderes se caracterizan por hacer declaraciones antes de evaluar sus posibilidades. Suelen decir: “Vamos por tal cosa” y luego se hacen cargo de sortear los obstáculos que se van presentando.

Ya. Lo sé. No es tan fácil. Estamos tan condicionados que cuando suelo pedir que hagan la declaración sin juzgar su posibilidad parecería que algo invisible, una fuerza extraordinaria nos lo impidiese. Y de hecho es lo que sucede. Nuestra mente condicionada no re-aprende tan fácilmente. Necesita entrenamiento: acciones conscientes, voluntarias y continuas.

Podemos comenzar preguntándonos: ¿Cómo sería declarar las acciones que deseo emprender antes de evaluar si es posible realizarlas o no? O bien, ¿Cuáles son esas declaraciones que están allí listas para ser declaradas y que aún no he hecho por haber justificado su imposibilidad de ejecución? 

Como siempre digo, la #autenticidad tiene que ver con la libertad. Y no somos libres si somos presos de nuestras propias justificaciones, de nuestra cárcel interpretativa que limita, reduce y condena nuestros deseos, sueños y anhelos más profundos. 

En mi trabajo como consultor, coach y formador he visto como la capacidad de acción se ha visto reducida tanto en #ejecutivos como #equipos cuando estos comienzan a juzgar si es posible o no emprender una acción antes de declararla. Cuando entienden la importancia de la acción declarativa emerge naturalmente el poder.

Sí, la declaración tiene algo de magia. Tiene un poder neurológico único. Todas la innovaciones, todas las acciones disruptivas, han tenido lugar gracias a que primero surgieron como una declaración lo suficientemente potente como para luego encarar los obstáculos que fueron presentándose. Jamás funciona al revés.

Os invito a hacer el experimento. 

Y os deseo ¡Qué este año esté lleno de declaraciones libre de juicios limitantes!

EZEQUIEL PONCE
Conversations Designer
Executive Trainer. Researcher

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